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Red Nacional de Medios Alternativos

lunes, 12 de septiembre de 2016

Hacer visible lo invisible – Apuntes para una Historia del Mundo Entrerriano (Cap.I)

LA HISTORIA PROFUNDA CONTRA EL COLONIAJE FOLKLÓRICO
“Nadie enseña lo que no sabe”, me dijo categóricamente una gran compañera docente hace mucho tiempo. “Y nadie defiende lo que no conoce”, podemos agregar entonces. No enseñamos la Historia profunda de Entre Ríos, del mundo entrerriano, porque no la estudiamos y no la conocemos, y por ello mismo, no defendemos nuestra tierra y no reafirmamos nuestra memoria histórica revolucionaria frente al saqueo imperial y centralista biocida del presente. La versión “folklórica” y anecdótica de nuestra historia y de nuestra cultura debe ser superada por una reflexión histórica, cultural, educativa y política crítica, rigurosa, profunda, concientizadora, comprometida y movilizadora, que potencie las resistencias localizadas del presente. Todo folklorismo histórico y cultural es cómplice de la continuidad del coloniaje y del saqueo en sus distintas formas.
El repaso de la Historia del Mundo Entrerriano debe hoy tener en cuenta el aporte del método de análisis de los denominados estudios de la subalternidad, postcoloniales y postoccidentales (1). Al estudio de la complejidad de las luchas, las diferencias, las tensiones y las contradicciones de clases sociales en todas sus dimensiones debe articulársele un estudio etnográfico preciso, y una percepción clara de la heterogeneidad de los tiempos históricos y de la ramificación rizomática y compleja también de los procesos que investigamos. El concepto de “mundo de la vida”, de mundo sociocultural, que Husserl y después Habermas trajeron al debate en las ciencias sociales también nos puede ayudar como herramienta metodológica. Nosotros trataremos de introducirnos críticamente en la Historia del Mundo Entrerriano, en el sentido amplio y en el sentido específico del concepto, a la vez.
LA SAGRADA ANTIGÜEDAD DEL MUNDO ENTRERRIANO
...Durante el Plioceno, entre 6 y 5 millones de años atrás, el clima mundial
se enfrió, y se formó el casquete antártico. El agua retenida como hielo
provocó un descenso generalizado del nivel de las cuencas oceánicas.
El Mar Paranaense se secó, y los grandes ríos de la Mesopotamia
comenzaron a extender sus cauces...”
CARLOS N. CERUTI, “Ríos y Praderas: los Pueblos del Litoral”, en
Nueva Historia Argentina”

En un sentido amplio, hablar de mundo entrerriano o mundo entrerriano de la vida, es hablar de una tierra y una cultura histórica que se fueron formando en los vaivenes geológicos, ecológicos y antropológicos de la región y del planeta. En un sentido específico, interrelacionado con el sentido amplio, hablamos de un mundo complejo de valores socioculturales abiertos, pero localizados y con devenir propio en nuestra tierra. Un mundo sociocultural que tiene un momento de forja decisiva, un momento histórico constitutivo, en la interacción de las comunidades nativas entre sí y con –y frente- a la invasión colonial española y europea, incluyendo aquí por supuesto a los mancebos “criollos” al servicio de la imposición imperial.
El colonialismo es político e ideológico, más que étnico o biológico. Es una política de saqueo, alienación y explotación que puede estar conducida por un poder extranjero, pero que puede estar acompañada por criollos y nativos al servicio –por distintas causas- de esa política. Del otro lado habrá resistencia sociocultural a esa política y esa resistencia política también puede ser multicultural. De lo que se trata en un estudio histórico riguroso y serio hoy es analizar la complejidad de esa lucha política e ideológica en cada momento clave.
Hubo un mundo entrerriano y litoraleño que se formó en la interacción con y en la resistencia contra la colonización española y manceba. Ese mundo complejo de valores se recombinó después con el mundo de gentes y el mundo de cosas que fueron llegando y que fueron pasando en la tierra entrerriana, inserta en la historia mundial contemporánea.
Atahualpa Yupanqui (1908-1992), que llegó a Rosario del Tala en los años ´30 cuando todavía no era Atahualpa Yupanqui y simplemente era un muchacho buscando caminos, nos da una referencia histórica para avanzar en nuestro estudio arqueogenealógico. Don Ata siempre fue agradecido de esos entrerrianos de amistades sin revés, como Climaco Acosta y Cipriano Vila, a los que les dedicó la milonga “Sin caballo y en Montiel”, y también habló con admiración de los gauchos judíos, ese fenómeno sociocultural único en el mundo que se dio en la tierra entrerriana. Es conocida la historia de Don Adolfo Rabinovich que le cedió su catre al Atahualpa recién llegado y durmió -sin decir nada- en una mesa del billar de su boliche. Cuando Yupanqui habla de esa solidaridad y de esa generosidad se refiere con admiración a personas con valores de “una sagrada antigüedad”.
El joven Atahualpa vivió en
E.Ríos en los años '30

¿A qué época nos debemos remontar para encontrarnos con la raíz de esa sagrada antigüedad entrerriana? El gran Cesar Blas Perez Colman (1874-1949) nos dio una respuesta clarísima en su Historia de Entre Ríos (1520-1810), que hoy es un clásico imprescindible de nuestra historiografía. Citando al funcionario colonial Gonzalo de Doblas, Perez Colman nos transcribe:
“…Estos indios –los minuanes- permiten en sus tolderías y en todo el territorio en que se extienden, a cuantos indios guaraníes se desertan de sus pueblos y quieren vivir entre ellos…del mismo modo permiten españoles, gauderios y changadores que andan por aquellos campos matando toros para aprovechar los cueros… pero es mucho más lo que extraen los mismos portugueses, a los que ayudan y favorecen mucho los minuanes…” (2)
Los tres tomos de la Historia Entrerriana
imprescindible de Perez Colman

¿QUÉ ENTENDEMOS POR GAUCHO, CRIOLLO Y “NACIONAL”?
...Los yaros, se valen de la yerba del Paraguay que beben molida en polvo
cuando son consultados y dan la respuesta diciendo: la yerba me ha dicho
ésto o aquello...”
DANILO ANTON
El Pueblo Jaguar. Lucha sobrevivencia de los charrúas
a través del tiempo”

El Che pensando la lucha con su mate


Hay un complejo mundo sociocultural entrerriano allí, clandestino y autónomo. Hay un mundo nativo-gaucho en formación: la sagrada antigüedad entrerriana de considerar hermano al amigo y más al amigo con necesidades y padecimientos tiene su base allí. Está muy claro que esa sagrada antigüedad no es española, no es criolla-burguesa ni es europea-inmigrante. Esa antigüedad es minuana-charrúa-guaraní-chaná-negra-gaucha-popular-multicultural. La relectura hoy de éste párrafo decisivo de Perez Colman nos debe llevar a rediscutir y ampliar lo que entendemos por gaucho y lo que entendemos por criollo y criollismo, porque la colonialidad ideológica y racista también se metió por mucho tiempo en estos conceptos, gracias a las operaciones y manipulaciones historiográficas de la oligarquía terrateniente argentina en épocas de definición del Estado-Nación argentino oligárquico y del modelo oligárquico agroexportador (1862-1930).
El Prof. Cesar Blas Perez Colman

“De estos pueblos abnegados en la defensa del suelo de su patria nativa, heredó el pueblo entrerriano sus más altas virtudes cívicas”, afirma brillantemente Perez Colman en otra reflexión memorable, fundante de una nueva epistemología histórica que espera ser desarrollada. Una corrección debemos hacer aquí a los estudios clásicos de historia entrerriana: los charrúas no fueron exterminados en el Cerro de La Matanza (Victoria) en 1751. Fueron reprimidos y masacrados sí, pero no exterminados sino dispersos y derrotados política y comunitariamente. Volverán después como milicianos en las luchas por la independencia y el federalismo.
El criterio epistemológico, la forma en que uno construye y busca validar el conocimiento, puede ayudar en la defensa de la tierra y de nuestro mundo de la vida, o puede ser parte de la destrucción y el saqueo. Un estudio arqueológico y antropológico puede ser democrático, comprometido, concientizador y movilizador, o puede ser parte del coloniaje. Podemos comparar aquí, dos concepciones, la de Juan Bautista Ambrosetti (1865-1917), aquel gran estudioso entrerriano –oriundo de Gualeguay- considerado el Padre del Folklore Argentino, y la del maestro Antonio Serrano (1899-1982).
La concepción epistemológica e ideológica de Ambrosetti se inserta en esa Argentina terrateniente que ya había hecho la “conquista del desierto” y que, frente a la oleada de inmigrantes obreros “rojos” y luchadores, buscaba desplegar una “identidad” nacional “criolla” y folklórica. Ambrosetti ve a los pueblos nativos desde una meseta parecida a la de Juan de Garay, a la Vera Mujica y a la de Julio Argentino Roca, y nos dice desde allí que:
Juan Bautista Ambrosetti

"...El cerebro poco educado, infantil casi, de los indios que me ocupan, demasiado influido por la herencia de sus costumbres primitivas, no podía entrar de lleno en una evolución progresiva hasta poder comprender el ideal religioso sin tropezar en ese camino con los mil obstáculos que le imponía la fuerza regresiva del atavismo de supersticiones que pesaba sobre ellos..." (3)
Serrano –que supo citar a Ambrosetti cuando lo creyó necesario, reconociendo algún aporte- nos planteó las cosas de otra manera para entrar con espíritu abierto a estudiar y valorar nuestro arte nativo:
"...Hay un mundo indígena de ideas y concepciones sociales y religiosas, que condiciona la esencia de ese arte, de la misma manera que la tecnología y la materia condicionan sus formas y sus expresiones concretas. A ese mundo hay que entrar”... (4)
El Prof. Antonio Serrano

MODOS DE SER Y ESTAR EN EL MUNDO
Nuestro arte nativo - La expresión de
nuestros ribereños plásticos

El mismo Serrano, que mientras investigaba y andaba infatigablemente por infinitos caminos arqueológicos y antropológicos en todo el Litoral y más allá también, estudiaba a fondo los últimos aportes que había a nivel internacional en antropología, lingüística, etnografía y arqueología. Serrano escribe, hacia 1955, sobre “Los tributarios del Río Uruguay” para la Historia de la Nación Argentina dirigida por Ricardo Levene, y mientras busca a fondo conocer sobre nuestras primeras culturas desplegando un cuadro lingüístico comparativo castellano-chaná-guenoa-kaingang-guaraní, cita el aporte de Paul Rivet, en francés, al libro “Les langues du monde” –Las lenguas del mundo- de 1924 (5). Serrano está abierto y conectado al mundo buscando conocer lo nuestro, y da un paso extraordinario en el estudio de nuestras primeras culturas, corriendo incluso -lo más que puede- los propios horizontes epistemológicos de su formación y de su época. Esa “mundanidad”, esa conexión global es más productiva y creadora que la otra mundanidad alienante, la de jugar a los pokemones con el celular o vivir en la burbuja del wasap.
"Las lenguas del mundo", libro de 1924
citado por Serrano en francés

Y un documento arqueológico y antropológico puede empezar con una defensa de la tierra. Así lo hizo Serrano cuando arrancó hablando de la Región Litoral en “Los pueblos y culturas indígenas del Litoral”. Dijo el maestro de la arqueología de nuestro mundo de la vida:
Portada del libro de Serrano

“La designación de litoral para nuestra región no surgió de los científicos. Ellos suelen objetarla en sus disquisiciones académicas, pero es tal la fuerza de su raigambre que no pueden esquivarla ni siquiera en sus discursos de crítica.
La voz nace con nuestra historia política, con nuestras luchas fratricidas, y con nuestra irrenunciable fe en el federalismo. Surge de ellas y se nutre en sus causas. Para los hombres de BsAs, litoral era un territorio pero era también una actitud frente a su centralismo.” (6)
Los grandes como Serrano sólo han pensado en hacer más grande y más sólido el mundo entrerriano que los formó. En 1974, “se crea la Biblioteca Provincial por la voluntad de Serrano de donar su biblioteca particular al gobierno de Entre Ríos. Se trata de una colección especializada en arqueología, antropología y arte prehistórico con 10.000 títulos y un archivo documental. En su Testamento de donación, al referirse a su biblioteca, expresa: "Nació aquí, entre pobrezas y generosidades. Por su génesis es entrerriana y considero que ella debe volver íntegra y sin retaceos al seno de esta sociedad donde nací, me eduqué y se formó mi personalidad científica y cultural. Por eso mi voluntad es que vuelva a Paraná y quienes juzguen el gesto lo hagan con la vara del agradecimiento y del amor a la tierra natal." (7)
Antonio Serrano, Cesar Blas Perez Colman, los grandes estudiosos de nuestra tierra comprometidos con nuestro mundo de la vida, con nuestro mundo entrerriano, deben ser releídos hoy más que nunca y ampliados con todo el avance que las ciencias sociales y la historiografía crítica pueden aportar en nuestra época.
Estos grandes maestros nos ayudan a hacer visible lo invisible, porque si como planteó Antoine de Saint Exupery en ese libro tan entrerriano y universal que es “El Principito”, hay que ver con el corazón porque lo esencial es invisible a los ojos, una de dos, o los entrerrianos nos ponemos un marcapasos ético e histórico y buscamos resucitar nuestro corazón para volver a ver mejor nuestra cultura, o empezamos a hacer visible lo invisible hoy de nuestro mundo de la vida.
Saint Exupery en Concordia

Prof. Mauricio Castaldo
María Grande, E.Ríos, 12/9/2016
NOTAS:

  1.   Nos referimos por ejemplo a los aportes de Aníbal Quijano, Boaventura de Sousa Santos, Gayatri Spivak y Partha Chaterjee, entre otros. Nosotros acordamos aquí también con el concepto de mundos de la vida trabajado y propuesto por Adolfo Gilly y Rhina Roux, en “Capitales, tecnologías y mundos de la vida. El despojo de los cuatro elementos”, Revista Herramienta, Setiembre de 2008, http://www.herramienta.com.ar/foro-capitalismo-en-trance/capitales-tecnologias-y-mundos-de-la-vida-el-despojo-de-los-cuatro-elemen y seguimos la metodología de análisis que desarrolla Edward Thompson en su libro “Costumbres en Común”, Barcelona, Crítica, 1995. Para profundizar el estudio del devenir geológico, ecológico y antropológico de nuestra tierra, ver Carlos N. Cerutti, “Ríos y Praderas: los pueblos del Litoral”, en “Nueva Historia Argentina” (Tomo I, dirigido por Myriam Noemí Tarragó), BsAs, Sudamericana, 2000, pp. 105-146).-
  2. Cesar Blas Perez Colman, “Historia de Entre Ríos (1520-1810)”, Tomo I, Paraná, Imprenta de la Provincia, 1936, p.p.160-161. El Prof. Juan Jose Rossi en su trabajo “Los Charrúas” (BsAs, Galerna-Búsqueda de Ayllú, 2002, p.9) nos recuerda también el planteo de las virtudes cívicas que nos legaron los charrúas, tal como lo planteaba Perez Colman. Para pensar la integración, la inclusión rebelde multicultural en las tolderías charrúas, ver Danilo Antón, “Pueblo Jaguar. Lucha y sobrevivencia de los charrúas a través del tiempo”, Montevideo, Pri Guazú Ediciones, 1998.-
  3. Ingrid de Jong, “Entre indios e inmigrantes: el pensamiento nacionalista y los precursores del folklore en la antropología argentina del cambio del siglo (XIX-XX)”, en https://www.academia.edu/10433439/Entre_indios_e_inmigrantes_el_pensamiento_nacionalista_y_los_precursores_del_folklore_en_la_antropolog_and_237_a_argentina_del_cambio_del_siglo_XIX-XX_

  4. Salomón Hocsman, “La obra arqueológica de Antonio Serrano en las regiones del Noroeste y Litoral argentinos entre 1920 y 1970”, en https://www.academia.edu/4739065/La_obra_arqueol%C3%B3gica_de_Antonio_Serrano_en_las_regiones_del_Noroeste_y_Litoral_argentinos_entre_1920_y_1970

  5. Paul Rivet, “Langues Américaines” en “Les langues du monde”, París, 1924, citado por Antonio Serrano, “Los tributarios del Río Uruguay”, Historia de la Nación Argentina (Tomo I, dirigida por Ricardo Levene), BsAs, El Ateneo, Academia Nacional de la Historia, 1955, p.426.-
  6. Antonio Serrano, “La Región”, en “Los pueblos y culturas indígenas del Litoral”, Santa Fe, Editorial Castellví, 1955, p.9.-
  7. Antonio Serrano”, Biobliografías de Eduner, en http://www.eduner.uner.edu.ar/autores-regionales/5/antonio-serrano 

Historia de Entre Ríos 1

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