ANRED

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Red Nacional de Medios Alternativos

miércoles, 13 de julio de 2016

Apuntes sobre el ADN histórico charrúa entrerriano

1 - "El mundo de la vida es un reino de evidencias originarias"

(Edmund Husserl, "La Crisis de las ciencias europeas. Exposición del problema de la ciencia del mundo de la vida", en Jacobo Kogan, "Husserl", BsAs, CEAL, 1992, p.108).



2 - "...Estos indios -Minuanes- permiten en sus tolderías y en todo el territorio en que se extienden, a cuantos indios guaraníes se desertan de sus pueblos y quieren vivir entre ellos... del mismo modo permiten españoles, gauderios y changadores que andan por aquellos campos matando toros para aprovechar los cueros, los que extraen llevándolos a la ciudad de Montevideo...

...pero en nada menos piensan que en reducirse..."

(Gonzalo de Doblas, Teniente Gobernador de las Misiones, citado por Cesar Blas Perez Colman, "Entre Ríos. Historia 1520-1810", Paraná, Imprenta de la Provincia, 1936, pp.160-161).



3- "Los yaros y los minuanes son los núcleos charrúas típicamente entrerrianos".

(Leoncio Gianello, "Historia de Entre Ríos", Paraná, 1951, p.52).



4 - "...“Conocí muy de cerca a los gauchos judíos, consagrados ya por el hermoso trabajo de don Alberto Gerchunoff. Sí, los conocí, y a muchos de ellos les debo favores que jamás podré pagar; quizás, cantando, que es la moneda corriente que usan los trovadores infortunados y peregrinos”, narra en sus memorias.

Y vienen nombres: Cipriano Vila, Climaco Acosta, Juan Aguilar, Basaldúa y Juan Badaraco. “Entre los entreveraos, Jaquie Coogan, Bernardo Rotman, y entre todos ellos, el formidable Adolfo Rabinovich”.

De Rabinovich cuenta que era dueño de una taberna pobre, en la que una cortina de tela dividía el espacio público del privado dormitorio. También que era un buen conversador.

“La primera noche de mi llegada a Rosario del Tala, me lo presentó Vila. Me quedé con él y asistí a sus sagrados rituales de preparar el silencio. Frente a una pequeña mesa, sirvió un poco de Lusera, la bebida tradicional de Entre Ríos. Y lentamente me conversó sobre los campos, la lluvia, los callados ríos que apuñalaban la selva entrerriana”, escribió.

Describe la solidaridad vernácula en un gesto de inmensa generosidad del pulpero judío, quien tuvo que recurrir a un engaño para que acepten de sí lo mejor que podía ofrecer en ese momento y en ese lugar: el catre donde reposar.

Rabinovich había inventado una historia por la que debía ausentarse para poder dejarle su cama. Pero como a las cuatro de la mañana, los ronquidos deschavaron su estrategia y Atahualpa descubrió que dormía arriba de la mesa de billar, “sin abrigo alguno, sin almohada”. “Jamás olvidaré el gesto de ese gaucho judío”, remató."

(Atahualpa Yupanqui, citado por Jorge Riani, en "Tras las huellas de Atahualpa en el monte entrerriano", Archivo El Diario de Paraná).


5 - "... La historia que protagonizaron no comenzó en el momento de revelarse ante una dictadura militar. El embrión de la sabiduría gaucha, criolla o indígena fue puesto en ellos desde pequeños y a través de una convivencia entre iguales..."

(Jorge Repiso, "Los Kennedy. Tres hermanos que casi cambiaron la historia", BsAs, Emecé, 2015, p.50).


6 - "...Vamos a resaltar estratégicamente el Grito Blanco generado en conjunto por la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, los delegados y militantes, y las instituciones educativas de esa ciudad entrerriana, en lucha contra la contaminación..." (PREFIGURAR OTRA DEMOCRACIA DESDE LA LUCHA EDUCATIVA, Foro Artiguista Entrerriano).

“...Nos dirigimos a todos ustedes para compartir la preocupación del mundo por el cuidado del planeta, “nuestra casa común” y para decirles que en nuestra Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, (integrada por todos los que quieran participar) seguimos en la defensa de la Vida y en la lucha contra Botnia UPM y contra todo tipo de contaminación ambiental. Entre otras actividades, impulsamos cada año el Grito Blanco, con los docentes y padres y con todos los ciudadanos que se incluyen en esta lucha”... (El Grito Blanco, en favor del cuidado de “nuestra casa común”).


7 - “Llamamos genealogía al acoplamiento de los conocimientos eruditos y de las memorias locales que permite la constitución de un saber histórico de la lucha y la utilización de ese saber en las tácticas actuales..."

(Michel Foucault, "Genealogía del Racismo", Editorial Altamira, La Plata).-

domingo, 3 de julio de 2016

Celebremos la Independencia alumbrando lo que nos falta

Aportamos aquí una lectura posible de la independencia argentina para compartir entre estudiantes entrerrianos. Una ayuda memoria con preguntas y respuestas.

Daniel Tirso Fiorotto
De la Redacción de UNO Entre Ríos - 3/7/2016



Queremos analizar el sentido de la independencia, además de analizar cómo estamos hoy, qué podemos dar por la patria grande y qué espera la patria de nosotros.

1-¿Qué significa la independencia?

-Significa salir de un estado de subordinación, vivir sin rendir cuentas ni obedecer a un Estado extranjero, dictar leyes propias, decidir sobre el territorio, conocer la unidad del humano en la naturaleza y respetar la soberanía particular de los pueblos. Independientes son los pueblos que ejercen su soberanía y lo hacen sin destruir el ambiente, es decir, no se dejan dominar por otro pueblo y a la vez se desvisten de los ropajes ajenos que les fueron impuestos. Independencia no equivale a aislamiento sino a interdependencia, interacción de igual a igual, reconociéndonos en el paisaje propio.

2-¿Desde cuándo quisimos ser independientes?

-Los habitantes del territorio entrerriano resistimos a la invasión por siglos. Hubo negociaciones pero jamás una aceptación colectiva de la apropiación del territorio por el invasor, y tampoco una resignación frente a los atropellos. Los pueblos lucharon y luchan de distintas formas por la libertad y la independencia. A veces tenemos que hacerlo contra nuestros propios prejuicios y vicios, nuestro estado de servidumbre quizá inconsciente, y contra esquemas heredados de la invasión, por ejemplo: el antropocentrismo, la soberbia del humano.

Desde las Instrucciones

3-¿Hubo manifestaciones explícitas por la independencia antes de 1816?

-La resistencia charrúa de tres siglos antes de la independencia formal es una manifestación explícita. Ya en el siglo 19, las Instrucciones del año 13 para presentar ante la Asamblea empezaban con un reclamo artiguista por la independencia. También se manifestó una actitud por la emancipación en el izamiento de la bandera de los pueblos libres (bandera federal, entrerriana) en 1815, y en el Congreso de Oriente en Concepción del Uruguay, en ese mismo año.

4-¿Qué significado tiene el 9 de julio de 1816?

-El bicentenario de este 9 de Julio es un hito en la historia del Estado argentino, y por consiguiente, en la historia de los argentinos, si consideramos la influencia del Estado en nuestras vidas, por la Declaración formal de la independencia. Más aún cuando se aclaró la libertad frente a toda dominación extranjera. También es un hito para nosotros porque cumplimos esta etapa con alto costo en sangre, sudor y lágrimas, y porque nos inspira a completar el propósito.

Matar a Artigas

5-¿La independencia significa para todos lo mismo?

-No, algunos lucharon con alto sacrificio y no experimentaron gran cambio en sus vidas, en sus comunidades, porque continuaron bajo el yugo de las mismas clases poderosas locales. La independencia vista desde el litoral implicaba, por caso, la distribución de tierras, no así desde la mirada metropolitana.
Los entrerrianos sabemos que el poder metropolitano vio la independencia de una manera bastante sesgada, más interesado en conservar y acrecentar ese poder centralizado que en la unidad de los pueblos y sus autonomías, por eso el distanciamiento con todos los vecinos. Recordemos que en el instante en que se declaraba la independencia se abandonaba a nuestra región.

6-¿Por qué Entre Ríos no participó del Congreso de Tucumán?

-El recelo del Litoral es lógico, si poco antes de la declaración de independencia Buenos Aires había pactado con España la entrega de todo el Uruguay y gran parte de Entre Ríos a Europa, como quien intentara apaciguar al león con una pierna. La lucha de José Artigas y los suyos se enfocaba en reclamar a Buenos Aires que encarara decididamente la guerra por la independencia contra España y Portugal, y Buenos Aires se concentraba en mandar repetidas expediciones para subordinarnos y cometer magnicidio, es decir: matar a Artigas.
Después, el puerto obedecería a las intrigas inglesas para desarticular a las provincias unidas, extirpando el Uruguay. Estas son las razones por las cuales Entre Ríos, Santa Fe y otras provincias no participamos del Congreso de Tucumán: estábamos bajo el asedio de la Buenos Aires monárquica y unitaria, con cero confianza.

Las Malvinas

7-¿Esa desconfianza fue superada?

-Gritar libertad y buscar un rey con sangre europea era la norma y pinta bien el eterno relato de la oligarquía argentina. Digamos además que la independencia significó poco para los esclavos, poco para los pueblos originarios y los criollos pobres, y a partir de entonces Buenos Aires inició un proceso infernal de apropiación de tierras y atropellos varios que concluyó con la arremetida sobre la Patagonia y el Gran Chaco, el ataque de la tiple Alianza al Paraguay y la guerra a Entre Ríos, ya en la segunda mitad del siglo XIX. La rapiña sobre la tierra es un síntoma de continuidad de la colonia, porque esos propietarios negociaban por interés sectorial con el extranjero, contra el bien común. Además son innumerables las denuncias sobre la ausencia de federalismo en el país, aunque esté expreso en la Constitución. La desconfianza en el poder de la metrópolis continúa.

8-¿La independencia está inconclusa?

-La Argentina aún no logró ese anhelo de independencia. Sufre en su territorio el peor acto de colonialismo retrógrado en el mundo, con la desafiante presencia militar británica en el Atlántico Sur. Son millones de kilómetros cuadrados usurpados por un país símbolo del colonialismo y la esclavización y aliado del peor imperio de todos los tiempos. No estamos liberados, entonces, de toda dominación extranjera. Nadie puede celebrar la independencia argentina sin hacer referencia al Estado enemigo actual, que es uno, se llama Gran Bretaña. Además, si el colonialismo continúa en la Argentina, la misma gravedad ha adquirido la colonialidad.

9-¿Qué es la colonialidad?

-Es un modo de dominación, la continuidad del colonialismo por otras vías, mediante el capitalismo y el racismo, en sus diversas variantes. Colonialidad es control, apropiación y explotación, y es también resignación e ignorancia. Para salir de la colonialidad debemos vencer también nuestras debilidades. Se cuela por la producción, el comercio, las academias, la cultura, las escuelas, los medios masivos, la política, las religiones, con un adicional: la naturalización del estado de cosas, en los sectores dominados. La propaganda y el consumismo son expresiones del mismo sistema de dominación.

10-¿Entonces hoy no somos independientes de toda dominación extranjera?

-Hoy no somos todavía independientes porque Gran Bretaña usurpa un inmenso territorio y su plataforma marina, en una extensión que equivale a varias provincias; por la presencia de otros poderes opresores, y por la colonialidad que nos corroe desde adentro. La independencia debe celebrarse pero no como un logro alcanzado sino como una meta.

La colonia no murió

11-¿Quiere decir que todavía estamos en una etapa colonial?

-Sin dudas. Porque no todo el territorio argentino fue liberado. Es lo que diríamos si Gran Bretaña asaltara la provincia de Buenos Aires, o la provincia de Córdoba. Es lo mismo. Todavía somos colonia, no gobernamos en nuestro territorio.

12-¿El día que recuperemos las Malvinas seremos independientes?

Ese día habremos logrado derrotar por fin al colonialismo europeo. Sin embargo, nos quedará la colonialidad.

13-¿Dónde vemos la colonialidad?

-En el predominio de las multinacionales y el capital concentrado, en el menosprecio de manifestaciones culturales propias, en la uniformidad del consumo para favorecer el gran mercado del primer mundo, en la propaganda a favor de sectores de poder y naturalizada, y en el culto a las formas de pensar del invasor y a sus pretendidos próceres.

14-¿Qué podemos hacer para liberarnos de la colonialidad?

-Primero, tomar conciencia de la patria grande, es decir, de la unidad de los pueblos del Abya yala (América), y los daños infringidos por el imperialismo, el colonialismo y la colonialidad. Debemos curarnos de eurocentrismo y racismo, y comprender que la modernidad es fruto de la colonialidad, el genocidio y el saqueo. Jamás aceptar que nuestros pueblos de Abya yala y África están afuera de la historia, porque eso es un engaño europeo. A ese sistema le debemos la esclavización, el saqueo, la distorsión y subordinación de nuestras culturas y nuestros modos de pensar.

15-¿A qué saberes de nuestros pueblos debemos prestarles atención?

-Hay que recuperar saberes sepultados por el invasor. Son inabarcables. Por ejemplo: la armonía del humano en la naturaleza, el vivir bien, la vida complementaria y no competitiva, la comunidad y no el individualismo, la lucha por la emancipación y no la resignación o la cobardía.

Conocernos

16-¿De qué otra manera podemos colaborar con la independencia?

-Siendo solidarios y comunitarios en vez de individualistas, cultivando la amistad con otras comunidades, acompañando; también cultivando alimentos sanos y en cercanía, protegiendo la biodiversidad, precavidos contra los monocultivos; conociendo nuestro entorno, los ríos, las culturas, los pájaros, los árboles, las mariposas, los peces, los alimentos, los distintos pueblos originarios, las migraciones, el arte, y el paisaje que involucra todo eso con nosotros mismos, pero es mucho más. Conocer las luchas, los silencios, las maneras. Ser independiente es conocer, apreciar, y eso se logra quizá en una caminata bajo los árboles, en una rueda de mate, en una lectura…

17-¿Con qué pueblos celebramos la independencia?

-Con los hermanos latinoamericanos, principalmente. Con muchos de ellos tenemos una eterna deuda de agradecimiento, empezando por los haitianos que fueron los primeros en luchar contra la esclavitud y por la independencia a la vez y vencieron a los ejércitos más poderosos de la Tierra.

18-¿Contra qué colonialismos han luchado nuestros pueblos?

-Contra el colonialismo español, inglés, portugués, francés, norteamericano… Agreguemos el colonialismo del capital financiero y las multinacionales. El mandato de la independencia es contra todo dominio extranjero, e incluye al gran capital y a sus socios de acá, que practican lo que se ha llamado el colonialismo interno. Cuando aceptamos que una empresa monopolice la patente de una semilla transgénica, por caso, estamos arodillándonos.

19-¿Cómo desgastamos hoy la independencia, por lo menos en el grado que hemos alcanzado?

-La atacamos al ignorar o menospreciar a nuestros luchadores, erosionar o envenenar el suelo, talar nuestros montes y poner en riesgo la biodiversidad; también al menospreciar los saberes antiguos del suelo, poner en peligro las fuentes de agua, ningunear la trama compleja de la naturaleza y la cultura, practicar políticas invasivas sobre el ambiente; adueñarse de vastos territorios y expulsar a la biodiversidad, en ella el humano, por ambición; lo mismo al practicar un tipo de racismo como el hacinamiento, que impide el vivir bien, o al ningunear a nuestros luchadores, sea los que pusieron el pecho en las Malvinas o los que militan en agrupaciones sociales, ambientales, o realizan grandes aportes en silencio, a veces ignorados.

domingo, 12 de junio de 2016

ARTIGAS, BELGRANO, LA ÚNICA BANDERA, LAS TIERRAS Y LAS LUCHAS REVOLUCIONARIAS DEL PUEBLO

UNA SOLA BANDERA SOBERANA HABÍA EN NUESTRAS PROVINCIAS EN 1815:

“...Artigas… declaró la independencia “de todo poder extranjero” de las provincias que formaban la Liga e izó la bandera federal, única bandera independentista que se enarboló entonces ya que Belgrano había finalmente acatado la orden de plegar la celeste y blanca...” (pp.199-200).



“...En la lista de confiscados (por el Reglamento artiguista de Tierras de 1815) tenemos nada menos que a Bernardino Rivadavia, a Martín Rodríguez, a Miguel de Azcuénaga, a Díaz Vélez, al administrador de Correos, Melchor de Albín, al suegro de San Martín, Francisco de Escalada, y a dos parientes de Belgrano: su sobrino, Julián de Gregorio Espinosa y su cuñado, Juan Bautista Dargain. También fue expropiado su secretario, José Ramón Milá de la Roca...” (p.203)

Mauricio Fau, “Belgrano, el contrarrevolucionario”, BsAs, La Bisagra, 2016.-


“...El líder oriental nada hizo tampoco ante las tomas de hecho, las cuales no discriminaban entre los latifundistas patriotas o del enemigo. Las masas plebeyas, “concientes de la lucha por el poder en la Provincia Oriental, buscaban forzar una definición de Jose Artigas a favor de sus intereses. Apelaban al caudillo como protector, pero amenazaban con la resistencia armada si sus reclamos no eran atendidos… Lejos de ejercer un control indiscutible (o una manipulación, como una visión elitista podría aseverar), la autoridad de Artigas sobre las tropas orientales… estaba condicionada al cumplimiento de los compromisos contraídos en la lucha...”

Ana Frega, “Los “infelices” y el carácter popular de la revolución artiguista”, citada por Mauricio Fau en “Belgrano, el contrarrevolucionario”, BsAs, La Bisagra, 2016, p.203,-

sábado, 23 de abril de 2016

Lecciones de Historia Entrerriana

Don César Blas Perez Colman, nació en Concepción del Uruguay el 11 de Diciembre de 1874... Creció este vástago en el seno de una familia patricia. Los cuentos y sucedidos del fogón, en que estuvieron criollos de ley, despertaron en su espíritu una vocación de saber más sobre toda intención humana.

El futuro historiador de Entre Ríos se educó en su ciudad e hizo los estudios secundarios en el Colegio Histórico. Siempre se acordó de él, al punto de que, siendo diputado provincial, presentó un proyecto convertido en Ley, estableciendo el Día del Arbol. Y puso "28 de Julio". En 1849, el mismo día, fue fundado el Colegio Histórico de Uruguay..."

Prof. FACUNDO ARCE, "Doctor César Blas Pérez Colman - Historiadores Precursores", en "Enciclopedia de Entre Ríos", Tomo III, Paraná, Arozena Editores, 1978, p.209.-



sábado, 2 de abril de 2016

La Revolución del 11 de Abril de 1870: ¡Muera el traidor Urquiza! ¡Viva López Jordán!

-Unos apuntes para la Otra Historia de la Historia
y para la Historia del Mundo Entrerriano-

Atardece en el Palacio San José ese Lunes 11 de Abril de 1870. El gobernador, y ex presidente Urquiza, está tomando mate debajo del corredor, charlando de sus negocios políticos con algún colaborador. Subestima las amenazas contra su vida. Subestima al pueblo profundo entrerriano y a los milicianos federales y sudamericanos. Tiene mucho, mucho dinero, riquezas, poder económico y político, y con eso, poder policial y militar. Cree que será intocable para siempre. Dice, intuye públicamente, desde hace unos nueve años que ha hecho “sacrificios” políticos y que será ferozmente incomprendido, pero no hace caso a los avisos de sus partidarios.


El Palacio San José, en Concepción del Uruguay


Hace pocos días, en Febrero del mismo año, ha recibido con honores excesivamente fastuosos al Presidente Sarmiento en el Palacio. Quiso el General Urquiza hacer ostentación amable y paritaria de su riqueza y de su poder “civilizados” para asombrar al presidente unitario. El sanjuanino ha llegado a Entre Ríos en un buque llamado “Pavón”. Duelo de chicanas entre políticos burgueses “civilizados”. Pavón es uno de los peores recuerdos para los panzas verdes: es el lugar de una batalla que se entregó a los porteños sin luchar hasta el final, es el día maldito de 1861 (hace nueve años) en que Urquiza eligió el camino de la subordinación al poder central para potenciar sus intereses privados. Hasta ahí, sus intereses se combinaban con expansión política y esa expansión contenía y movilizaba la dignidad popular entrerriana.

El pueblo trabajador mirá asombrado, revuelto y lleno de indignación ese espectáculo político bochornoso del poder. Para muchos es la gota que rebalsa el vaso. “El General se ha vendido a los porteños” repiten muchos desde ese 1861. Urquiza le da la espalda a las rebeliones federales en toda la Confederación Argentina -El Coronel Berón en La Paz fue uno de los espíritus rebeldes de ese momento inmediatamente posterior a Pavón-. Las montoneras allá en las provincias y acá le reclaman al caudillo públicamente jugarse, y nada. Avanzan Mitre y cía masacrando a los pueblos. Los enemigos de los pueblos libres de Sudamérica -mitristas, colorados uruguayos, burgueses brasileños- se unen y destruyen Paysandú a principios de 1865. Muchos entrerrianos combaten y mueren solidariamente en la tierra sanducera junto a Leandro Gómez por convicción federal, americana y popular. Urquiza nada. Peor, hace negocios con la guerra.


Paysandú bombardeada


Esas oligarquías enemigas formalizan su “Triple Alianza”, aliada al imperialismo británico como siempre y más que nunca, y masacran también al pueblo paraguayo en una guerra infame. Urquiza ha acordado con Mitre ir a esa maldita guerra, pero una parte de la tropa popular entrerriana se le subleva en Basualdo y Toledo. Su autoridad ya no es tal porque está subestimando al pueblo. Se enoja, hace perseguir a los rebeldes, le pide al propio y leal López Jordan que “respecto a los autores de la deserción de Nogoyá y del Paraná se hace necesario capturarlos, procesarlos y remitirlos tanto, como digo, los de Nogoyá como los de María” (1). Es la moral política del pueblo y su lucha la que forja los grandes momentos históricos, los caudillos ascendien y descienden según interpreten y conduzcan -a su manera, que hay que discutir- esa moral política popular. Algún día el pueblo se dará cuenta que no necesita caudillos y que puede sólo.

En 1868, el General pierde la “elección” de Presidente que gana Sarmiento, apoyado por Mitre, y toma la peor decisión que podía tomar: se presenta a la reelección -ese mismo año- como gobernador de Entre Ríos, cerrando el camino -una vez más- a su fiel lugarteniente e inquieto Ricardo López Jordán (hijo), coronel ascendido a General por el último presidente confederal, Santiago Derqui.


Justo José de Urquiza


Es unánime el criterio entre todos nuestros historiadores, y sobre todo los historiadores urquicistas -Beatriz Bosch, Leoncio Gianello, Leandro Ruiz Moreno, Facundo Arce- del grave error reeleccionista de Urquiza. Esa decisión política -que será la gran decisión política final- del gobernador, ahoga las expectativas de defensa soberana de la dignidad entrerriana, de los anhelos federales y de un mejor futuro político y social, y le aclara definitivamente el panorama a muchos en Entre Ríos: el último Urquiza es el Urquiza real, y ese Urquiza que parecía representar y potenciar al pueblo va a tener que dejar paso al pueblo al que ahora claramente está oprimiendo.

Es mucho ya lo que se le soporta a Urquiza. Ha entregado, ha privatizado parte de la recaudación tributaria de la provincia y el arrendamiento de los campos dejando todo en manos de Antonio Fragueiro -el “Contrato Fragueiro”-. Todo siempre a cambio de recaudación arbitraria y apremiante, créditos, guita fácil, supuesta gobernabilidad, pero ahora todo más patético, miserable, patente, inoportuno e inaceptable que nunca. El pueblo mastica bronca, los intelectuales militantes del periodismo no ahorran críticas públicas al ex presidente: se expresan con fuerza, y luchando contra presiones y censura, Francisco F. Fernandez, Olegario V. Andrade (un tiempo), Evaristo Carriego y José Hernandez quien un par de años después compondrá el mítico Martin Fierro, muy probablemente inspirado en la rebelión y derrota jordanista, pero con una interpretación muy subjetiva, de clase, compleja y tan rica y contradictoria, del propio Hernandez.

Se escucha el galope cercano de los caballos que vienen con sus jinetes ese atardecer del 11 de Abril. Urquiza no da importancia, será uno de los tantos mensajes que espera o alguna consulta, o alguna visita. El galope no se detiene. Se escuchan gritos. “¡Muera el traidor Urquiza, Viva López Jordán!”. El tiempo cotidiano se corta de pronto, como el aliento, y la conciencia tal vez se da cuenta de que está entrando en otro tiempo, el tiempo histórico. Urquiza manda a cerrar los portones del Palacio: ya es tarde, la Historia ya pasó por la puerta sin pedirle permiso, por primera vez sin pedirle permiso, y será sin permiso para siempre.

Urquiza no lo sabe, pero está todo planeado hace varios días. Los revolucionarios están encabezados por los infatigables e irreductibles hermanos Querencio -Mariano y Carlos- y José Mosqueira, entre otros. Varios de ellos han estudiado en las escuelas que ha creado el propio Urquiza hace tiempo, como el gran Colegio del Uruguay que dirigió Alberto Larroque, y vienen a demostrar que los frutos de la dinámica educativa pueden ir más allá de las intenciones del sistema y del poder hegemónico. O que pueden hacerle saber al poder, en cualquier momento, que está traicionando las cosas que hace enseñar en las aulas y en los actos, y que el pueblo tiene derecho a hacerselo saber de la manera que le parezca, buscando con justicia salir de la impunidad y la hipocresía.


Carlos Querencio, a la derecha, en
Fermín Chávez, "Vida y Muerte de López Jordán"


Casi cien años después, hombres de Fe, solidarios y comprometidos, tuvieron que concluir con claridad que se debe comprender y no se debe confundir la violencia injusta de los opresores que sostienen este “nefasto sistema”, con la justa violencia, la justa defensa propia popular y la acción de los oprimidos, que se ven obligados a recurrir a ella para lograr su liberación.

Urquiza corre a buscar un arma, sus hijas le gritan que se proteja. Lo hace, pero será inútil. Hace tiempo la Historia Entrerriana lo busca para ajustarle cuentas. Se ha preparado estratégicamente su final. Ha habido reuniones en Concordia, donde mastican odio y sed de revanchas “blancos” orientales traicionados en Paysandú. Ha habido reuniones en la estancia de López Jordan, en Arroyo Grande, punto estratégico entre Colón y Concordia. Pero López Jordán sólo quiere que apresen al General y lo envíen al exilio, tal vez a Europa. Los revolucionarios le dicen que sí, pero harán otra cosa: van a cortar el mal de raíz, van a liquidar a Urquiza y a sus hijos, a sus posibles sucesores políticos. Los revolucionarios están decididos a todo, sólo quieren que la prestigiosa figura de López Jordán encabece el gobierno posterior a la revolución.

Urquiza dispara e hiere al pardo Ambrosio Luna, pero un tiro del tuerto Alvarez -o del propio Negro Luna- hiere al General en el pómulo. Su fin está cerca. Es grande para caer, pero ya cae. “El general cayó en el vano de la puerta y en esa posición Nico Coronel le pegó dos puñaladas y tres el cordobés Luengo, que venía de militar” (2), dicen las crónicas. Entrerrianos -algunos quieren contar el número, como en las elecciones-, orientales, correntinos y cordobeses han hecho justicia. Un día se tenía que terminar tanta infamia política y social. Son los espectros heroicos de Pavón, de Paysandú, de Basualdo y de Toledo que vienen a buscarlo. Va a tener que hacerles compañía en el infierno que el propio General ha pactado y desatado. Son su mano de obra de siempre, que están hartos de la política transera y versera, que por una noche decidieron no ser sus peones.


Representación de la muerte de Urquiza


Los milicianos federales han realizado una acción revolucionaria que se clava para siempre como bandera en la Historia y la conciencia de los entrerrianos, de los provincianos federalistas y de los sudamericanos. Van a tener que hablar para siempre de atentado y revolución los que hablen del pueblo entrerriano y repasen sus gobernantes, sus políticos y su historia. Podrán entregar y saquear la provincia y el país, podrán intentar esconder o maquillar la historia con sus discursos de salón o su anecdotario historiográfico insípido y berreta, pero el hecho estará para siempre, latente, soberano e interpelante. Es la decidida acción revolucionaria del pueblo la que hace la historia grande.

Una muerte mil veces merecida”, escribe el jordanista José Hernandez sobre la acción del 11 de Abril. Y el designado nuevo gobernador de Entre Ríos, Ricardo López Jordán dice sincera y públicamente en su memorable mensaje de asunción:



Ricardo López Jordán (h)


...He deplorado que los patriotas que decidieron salvar la instituciones, no hubieran hallado otro camino que la víctima ilustre que se inmoló, pero no puedo pensar en una tumba cuando veo ante mis ojos los hermosos horizontes de los pueblos libres y felices.." (3).

La revolución entrerriana tuvo que resistir después la infame invasión del ejército nacional sarmientino. La dignidad y el coraje panzas verdes, casi siempre a caballo, resistió masivamente en muchas batallas por la defensa de la soberanía entrerriana -repetimos, se habla de soberanía en los documentos históricos, y no de “autonomía”- hasta que fue derrotada militarmente por las “modernas y civilizadas” ametralladoras nacionales sarmientinas y roquistas. Los Querencio masticarán bronca estratégica contra Lopez Jordán en su exilio oriental después (4). De todas maneras, quedará para siempre en la conciencia de los buenos entrerrianos la consigna jordanista frente al atropello, el ajuste centralista y la entrega:

¡El que no defiende a Entre Ríos es un traidor” (5).


Defender la soberanía entrerriana,
impreso jordanista del 20/8/1870, en
Leandro Ruiz Moreno, "Entre Ríos 1862-1930"
(Historia Arg.Contemporánea, Academia Nacional de Historia,
El Ateneo, BsAs, 1967, p.223)


Prof. Mauricio Castaldo – 2/4/2016
María Grande – Entre Ríos

Urquiza tal vez alcanzó a pensar, tal vez sintió -aquel 11 de Abril- que su poder dejó de ser real porque el pueblo se había dado cuenta que era un poder ideológico. La pólvora, los puñales y la sangre fueron testigos de la Historia.

PALACIO SAN JOSÉ

Sigue siendo irreal. Un espejismo
que atravesó los mares y la historia.
Un perenne artificio. La ilusoria
visión de un General. El egoísmo

o la compleja vanidad de un hombre
que concibió el esplendido escenario
para su eternidad, y el temerario
puñal de la traición sobre su nombre.

Nada es real. Ni el lago ni la alfombra
de rosas que a Sarmiento recibiera,
ni la sala de espejos, ni la sombra
de un fugaz centinela de ceniza.

Solo una cosa, acaso, es verdadera.
Una mancha de sangre: la de Urquiza.

Juan Manuel Alfaro


NOTAS:

(1) Fermín Chávez, “Vida y Muerte de López Jordán”, BsAs, Theoría, 1957, p.150.-
(3) “Documentos y Proclamas Jordanistas”, en https://sites.google.com/site/eljordanista/Home/proclamas-jordanistas
(4) Fermín Chávez, ob.cit, p.268.-

(5) Leoncio Gianello, “Historia de Entre Ríos”, Paraná, 1951, p.457.-

lunes, 22 de febrero de 2016

EL COMBATE DEL ESPINILLO, LAS LUCHAS POR LA SOBERANÍA Y LA TRAICIÓN DEL CONGRESO DE TUCUMÁN

-Apuntes para la Historia del Mundo Entrerriano y para Otra Historia de la Historia-

El 22 de Febrero de 1814 se produce el gran triunfo federal en el Combate del Espinillo, a pocos kilómetros de la Bajada del Paraná, hoy capital de Entre Ríos. Entrerrianos y orientales juntos, al mando de Eusebio Hereñú y Fernando Otorgués derrotan a las fuerzas directoriales enviadas desde BsAs y comandadas por el Barón de Holmberg,  militar alemán que un par de años atrás había llegado a la capital-puerto de las Provincias Unidas junto a José de San Martín y otros hombres de guerra. Entre los derrotados, dicen las crónicas históricas, estuvo el santafesino Estanislao López (1) quién, parece, aprendió la lección pero muy a su manera, como otros después, también muy a su manera.

EL ÉXODO ORIENTAL, LA SOLIDARIDAD ENTRERRIANA Y LA LUCHA POR LAS INSTRUCCIONES DEL XIII. 6.000 PESOS POR ARTIGAS:

El gobierno de BsAs había iniciado una guerra frontal a las Instrucciones del XIII, a la posición política y al proyecto que el artiguismo había formalizado de cara a los debates en la nunca bien analizada y siempre sobrevalorada contradictoria Asamblea de las provincias del mismo año, reunida y dirigida por los logistas monárquicos de la capital portuaria. Esas Instrucciones definían y proponían independencia sin especulaciones, república, división de poderes, confederación de los pueblos y capital fuera de BsAs. Era mucho para la burguesía porteña, que rechazó a los diputados orientales, y que ya venía hostigando a Artigas y a su movimiento desde antes, intentando contenerlo conservadoramente sin lograrlo. Ya Sarratea, intrigante jefe burgués porteño y monárquico, había venido a “comandar” en 1812 -y sin suerte, aunque no dejó de ser dañino- el extraordinario movimiento rebelde, revolucionario y solidario que se había generado entre los pueblos orientales y occidentales del Uruguay, rebeldes a la entrega de la Banda Oriental y de Entre Ríos que el gobierno de BsAs había hecho en “Armisticio” al gobierno español atrincherado en Montevideo y apoyado por los portugueses dueños todavía por ese tiempo del Brasil.

El histórico éxodo oriental al Ayuí –la Redota-, en la zona de Concordia, la solidaridad y la lucha conjunta y coordinada de los pueblos rebeldes había sido la respuesta a la transa infame del Triunvirato porteño. El prestigio político y social de Artigas y su proyecto, y el desprestigio de los gobiernos de BsAs fueron permanentes y a la par después de esos enormes hechos históricos generados entre 1811 y 1812. Ese prestigio hizo que los propios jefes militares directoriales como Rondeau, demoraran en publicar –a principios de 1814 y por considerarlo política y posiblemente contraproducente- el decreto del Director Supremo Posadas declarando a Artigas “infame y traidor”, ofreciendo la fortuna de 6.000 pesos de esa época al que lo entregara vivo o muerto y ordenando fusilar inmediatamente a Artigas y a sus seguidores donde se los encontrara.  La intuición política no le falló esa vez a Rondeau. Posadas acusaba de “traidor” a Artigas por abandonar el segundo sitio a la ciudad de Montevideo, que –insistimos- estaba tomada por las fuerzas coloniales españolas. El gobierno centralista que negociaba cobarde y vilmente con españoles, portugueses e ingleses y que había entregado a las provincias y sólo quería someterlas a su política y a sus intereses –que son lo mismo- acusaba impunemente de traición al que se la jugaba en la lucha junto a los pueblos. No era muy creíble.


LAS TRINCHERAS DEL LITORAL Y EL CIVISMO CHARRÚA ENTRERRIANO, MÁS ALLÁ DE LAS TERTULIAS DEL PODER:



Artigas se había retirado, provocadora, indignada y estratégicamente a fines de 1813 ante los atropellos de Rondeau, del gobierno de BsAs y de la Asamblea reunida en la ciudad-puerto. Después de rechazar a los diputados orientales y sus Instrucciones, el gobierno central había convocado otro Congreso y otra elección en la Banda Oriental –el Congreso de la Capilla de Maciel- y Artigas, por supuesto, desconoció esa “segunda” elección. El jefe de los orientales, y ya máximo referente federal, deja algunos lugartenientes en el sitio y se retira a la campaña oriental y a organizar la lucha estratégica en Entre Ríos y en todo el Litoral. Montevideo está al caer –Brown derrotará a la flotilla española pocos meses después- y hay que estar atentos, como se dice hoy futboleramente, a la “segunda jugada” que se venga contra las pretensiones porteñas.

A principios de ese año de 1814, las fuerzas despliegan sus estrategias y sus movimientos. El gobierno de BsAs envía a Holmberg y a sus hombres a La Bajada (Paraná) con el objetivo después de marchar hasta el punto clave del Arroyo de la China (Concepción del Uruguay) a reunirse con las fuerzas del comandante directorial de esa zona, Hilarión de la Quintana –que ha relevado al Coronel Galván allí después del fracaso conciliatorio de éste y de una sublevación de milicianos correntinos-, y con las fuerzas oficialistas de Perez Planes, que debían venir desde Corrientes. Artigas mantiene comunicación y envía armas e instrucciones a los jefes entrerrianos como Hereñú, y sabe que cuenta con mucha fuerza y adhesión popular en Entre Ríos y en todo el Litoral. Tiene contactos y hombres dispuestos en Corrientes. Igualmente dispone que Otorgués con una división importante de hombres cruce el Uruguay y venga a reforzar la lucha en esta Banda Occidental Entrerriana.

De la Quintana también se percata de que ese fantasma político que es Artigas –que nadie del poder central sabe donde está- y que lo vuelve loco, cuenta sin dudas con el apoyo de la población entrerriana. De la Quintana, sólo con sus soldados y su política vertical, escribe desesperado al Director Supremo:

“El edificio está por desplomarse; los habitantes y las milicias de Entre Ríos están decididos a recibir con agrado a los anarquistas. Mi situación es poco menos que insostenible” (2)

Es extraordinaria esta decisión política del pueblo entrerriano en ese contexto apremiante. Y es una continuidad del histórico espíritu de lucha que nuestro pueblo, que después de Mayo de 1810 se había jugado a favor de una revolución en serio sin especulaciones, a favor de la soberanía particular, de la defensa de la tierra y la seguridad laboral y vital, en medio de una fuerte solidaridad entre los que luchaban. Haciendo gala de esa virtud cívica charrúa –como diría el gran Cesar Blas Perez Colman- el pueblo entrerriano en armas, comandado por líderes como Bartolomé Zapata y otros había derrotado a los españoles aquí en 1811, y los seguía enfrentando sin treguas –especialmente las incursiones de la flotilla española fuerte en nuestros ríos-, al igual que a los portugueses. El propio Artigas había venido como jefe de blandengues, del ejército colonial de frontera, y se había vuelto revolucionario a la Banda Oriental.

Es la movilización horizontal y revolucionaria del pueblo entrerriano, junto a los demás pueblos de la región y el continente, la que hay que valorar y revalorar en los análisis históricos –y enseñarla, porque la buena memoria histórica es la que generará otra conciencia y otro futuro-, y no las tertulias de Belgrano con los capataces de Candioti y de Gregoria Pérez de Denis en Paraná. Zapata, sus gauchos y el pueblo en armas –como la División de Pardos y Morenos que envió BsAs, como la joven adolescente María Boché (3)- fueron los que defendieron a Entre Ríos de la invasión española comandada por Michelena en 1811, no Belgrano –toda la vida contradictorio, monárquico y unitario- que en su marcha a Paraguay, no dio importancia a esa invasión. Algunos dirigentes culturales hoy, siempre tocando historiográficamente de oído, y a veces, ni eso, podrían dejar alguna vez los versos históricos eternamente cómplices –su negocio de baratijas históricas y culturales- a la continuidad del saqueo y la entrega.

DIRECTORIALES EN RETIRADA Y LAS GUERRILLAS EN EL ESPINILLO, DESDE EL AMANECER:

De la Quintana es derrotado por las fuerzas orientales y entrerrianas al mando de Otorgués en el Arroyo de la China. Perez Planes es derrotado paso a paso por los artiguistas en Corrientes   –Curuzú Cuatiá, Concepción, La Cruz-. De la Quintana retrocede con las fuerzas que le van quedando, después de la derrota, el desbande y las deserciones, y vuelve a ser derrotado en el Paso de Gualeguaychú y se retira a BsAs. Holmberg avanza desde Paraná hasta Nogoyá sin mucha suerte: no consigue hombres, no consigue caballos, nada, y lo hace constar. Un remanente de fuerzas directoriales derrotadas en Concepción del Uruguay quiere imponer autoridad y reprime en Gualeguay. Pinto Carneiro –oficial del ejército directorial- fusila al patriota Juan Castares –artiguista, ex alcalde local- en Gualeguay y esto enardece los ánimos populares que ya estaban caldeados (4). Samaniego y sus hombres expulsan a Pinto Carneiro y sus secuaces, y éstos marchan hacia la zona de Nogoyá.

Retroceden desde allí los directoriales reunidos hasta la Bajada del Paraná, que ha sido tomada por Hereñú y sus milicianos, y se produce el Combate del Espinillo, donde las fuerzas centralistas son completamente derrotadas por los entrerrianos que han recibido el refuerzo oriental y federal al mando de Otorgués.

En el parte de Holmberg –que consta en el Archivo Artigas-, comunicando la derrota y la capitulación al gobierno de BsAs, puede leerse:

“…fueron todos de acuerdo ser imposible resistir por más tiempo, a causa de la mucha pérdida que se había sufrido en la acción que al amanecer de éste día habían sostenido y en las guerrillas que en lo más del día no habían cesado, y ser mucho más imposible la retirada, por no haber por donde salir…” (5)

Después del triunfo artiguista, y después de las discusiones sobre las condiciones de la rendición de los directoriales, los prisioneros son enviados al Campamento de Artigas en Purificación (en la región de Paysandú) y son bien tratados por el jefe federal, quién además explica el sentido de la lucha y del proyecto político, buscando convencer a los vencidos, a quienes después libera, para que marchen a BsAs. Sólo son fusilados los criminales como Pinto Carneiro, Ribeiro y Suarez (6), que habían cometidos los atropellos infames en Gualeguay.

El Espinillo significó para Entre Ríos la afirmación histórica del ideal de independencia política y social de BsAs y de toda dominación extranjera, de soberanía particular y la consolidación de la solidaridad federal revolucionaria gestada dos años atrás en el éxodo oriental al Ayuí –“momento constitutivo”, para decirlo como René Zavaleta- y formalizada políticamente en las Instrucciones del XIII, que se defendieron a muerte en los campos de batalla de nuestra tierra y de todo el Litoral.

Artigas vió una reforma política sistémica en marcha con estas movilizaciones revolucionarias. Escribe el 29 de Marzo de ese 1814 al Cabildo de Corrientes, diciéndole:

“…Todos los pueblos situados a lo largo del Uruguay y del Paraná están bajo su mismo pié de reforma y han saludado el restablecimiento de la armonía general, de la prosperidad, la vida y la paz con los sucesos de Gualeguaychú, Espinillo, Bajada, Concepción y La Cruz, y luego que se fije en todo el territorio el plan de su seguridad, se verificará la organización, consultando cada una de las provincias sus ventajas peculiares y respectivas y quedarán todas en una perfecta unión entre sí mismas…” (7)

LA SEGUNDA VUELTA DE LA RESISTENCIA POPULAR ENTRERRIANA:

Pero el poder central no iba a dejar la cosa allí. Después de firmar un Acuerdo con Artigas por intermedio de Alvear –otro infame- que no cumplieron, el Directorio vuelve a invadir, atacar e intentar controlar Entre Ríos y el Litoral –incluyendo la Banda Oriental por supuesto-, en lo que resta de ese 1814. Antes, el gobierno de BsAs había enviado a Amaro y Candioti a negociar con Artigas, pero éstos estaban más a favor del federalismo que otra cosa y el acuerdo no fue aprobado en la capital-puerto. Artigas, por su parte había designado como representante en Entre Ríos a su hermano Manuel, a quién presentó el 3 de Junio de ese año, dirigiéndose “a los Occidentales del Uruguay y Orientales del Paraná”, como “Jefe de los Orientales y Protector de Entre Ríos”, y haciendo votos por “la libertad, la prosperidad y el reposo” (8).

Manuel Artigas será parte fundamental de un nuevo movimiento de extraordinaria resistencia popular entrerriana y federal. El Directorio crea arbitraria y administrativamente las provincias –departamentos diríamos, para el poder- de Entre Ríos y Corrientes -el decreto dice el 10 de Setiembre que “ambos países –hablando de Entre Ríos y Corrientes; subrayamos: países- exigen una autoridad inmediata… bajo la debida dependencia de la suprema del Estado” (9) y designa por las suyas a Blas Pico como gobernador-interventor de Entre Ríos, y éste desembarca en Gualeguaychú con 600 hombres, dirigiéndose a la capital de esa época que era el Arroyo de la China uruguayense.. Además, el gobierno central aprovecha las ambiciones y resentimientos de caudillos y jefes como Hereñú en Entre Ríos y Perugorría en Corrientes para sumarlos a su política y a su reparto de migajas de poder. Dorrego –el Dorrego instituído a posteriori como federal- conduce los ataques directoriales en la Banda Oriental. La situación se complica para los artiguistas.

La continuidad de la resistencia popular entrerriana y litoraleña aquí es más potente que nunca. Ni Pico ni ningún otro interventor, antes y después pudieron conseguir nada del pueblo entrerriano, que ya tenía una definición política. Como explica Filiberto Reula, “Díaz Vélez, gobernador –directorial- de Santa Fe, el 14/10/1814 informa a Posadas que, en el interior de Entre Ríos, se forman grupos armados de opositores que interceptan las comunicaciones de Hereñú con Pico”, y que éste, el 18 de Noviembre, también expone a Posadas la situación adversa, opinando que, para reducir a los entrerrianos y extirpar todo intento de resistencia era necesario fusilar a los rebeldes y sacar de la provincia quinientas familias” (10). Si hoy sigue siendo una idea tremenda, más sería en aquella Entre Ríos de poco más de 15.000 habitantes.

LA NECESIDAD DE UNA HISTORIA MÁS SOCIOLÓGICA Y DE UN REENCUENTRO CON NUESTRA TIERRA:

Una lectura a contrapelo y sintomática de esa declaración nos muestra la extraordinaria decisión y acción de lucha del pueblo entrerriano con el proyecto de Artigas. Una historia “sociológica” a fondo, como la que propuso a su manera Fermín Chávez pero que nosotros debemos actualizar y profundizar hoy, nos muestra que desde los primeros movimientos de Artigas con la lucha criolla en 1811 –y hemos visto que antes también-, ya la movilización democrática y popular fue notable y ejemplar en Entre Ríos. “En nuestra provincia, dice Beatriz Bosch cuando habla de la Entre Ríos bajo la influencia política de Artigas, se tiene noticias de elección de autoridades en reuniones populares verificadas en Nogoyá, Gualeguaychú, Paraná, Tala y Gualeguay” (11). Pinto Carneiro por su parte supo informar a sus superiores del peligro de “las reuniones en el Montiel a favor de Artigas”. Un extraordinario movimiento popular democrático y contrainstitucional, pero que por distintas causas y apremios no llegó a consolidar un poder constituyente confederal, una confederación de derecho, y eso sumaría complicaciones a la larga también.

Blas Pico no pudo concretar por suerte su plan represivo. La resistencia popular entrerriana, litoraleña y sudamericana se lo impidió. El pueblo forzó a Hereñú a volver sobre sus pasos y reacomodarse en el movimiento federal. Blas Basualdo se vino con sus paisanos de Corrientes a la Costa entrerriana del Uruguay y ayudó a resistir heroicamente a los directoriales –tanto sintió después Artigas la pérdida de Basualdo-, Rivera –todavía artiguista- derrotó a Dorrego en el Guayabo y los porteños se retiraron a BsAs. La Liga de los Pueblos Libres pudo afirmarse y Hereñú izó la Bandera Federal en Paraná el 1ro. De Marzo de 1815. Lo que no pudo concretar Blas Pico en 1814, lamentablemente lo concretaría el Presidente Sarmiento en 1870.

Banda roja a dos bandas

La resistencia entrerriana en el Siglo XIX es uno de los procesos políticos y sociales más extraordinarios de la Historia de Nuestra América-Abya Yala, y probablemente del mundo. A su manera notable, Entre Ríos fue el “Vietnam del Siglo XIX”. Hoy, y después de tantos golpes, ese espíritu está disperso en las luchas del pueblo trabajador, especialmente en la lucha ambiental, que seguramente deberá ser profundizada antes de que la Madre Naturaleza se enoje aún más con nosotros. Recordar el Combate del Espinillo y todas las luchas por la soberanía particular y la política confederal debe ser, más que nunca, reafirmar nuestro compromiso en la defensa soberana y el cuidado de nuestra tierra y nuestro mundo de la vida. Recordar las luchas por la soberanía y el federalismo no significa arrancar palmeras y no puede ser hoy mendigar un 15% de “coparticipación” federal al poder central. La memoria histórica profunda del pueblo entrerriano no es una memoria de pedido de limosnas.

LA PRESIÓN FEDERAL, LA DECLARACIÓN Y LA TRAICIÓN DEL CONGRESO DE TUCUMÁN:

La lucha federal continuó y Artigas avanzó con la Liga política hacia Santa Fe en 1815, sumándose después Córdoba. Entrerrianos y orientales, gauchos, nativos, milicianos de todos los colores combatieron solidariamente con los santafesinos, liberándolos, paso a paso, del dominio porteño. Ante el temor del avance artiguista hacia BsAs, donde ya contaba con buena cantidad de adhesiones, el poder central cambia momentáneamente de política. Desobedeciendo la orden directorial de reprimir a los federales en Santa Fe, el ejército se subleva en Fontezuelas, cerca de Pergamino, y provoca la renuncia de Posadas. Rondeau, en funciones militares en el Norte es designado Director Supremo, pero deja su lugar interinamente a Alvarez Thomas. El nuevo directorio avanza con dos cuestiones: una, abriendo un diálogo con Artigas –que a mediano plazo se verá que es solo ganar tiempo para seguir con la misma política- y otra, convocando a un Congreso de las provincias en Tucumán. BsAs seguía pensándose, como en Mayo de 1810, como la “hermana mayor” (12).

Algunos historiadores han hablado exageradamente de la “Revolución Federal de Fontezuelas”, pero más allá de las apreciaciones de cada uno, está claro que la presión federal artiguista provocó la nueva política del Directorio, que en el fondo y a la larga no va a ser tan nueva, más allá de la mitología historiográfica y política oficial. En ese 1815 entonces Artigas y su movimiento han logrado un poder contrahegemónico muy fuerte. BsAs envía la Misión Pico y Rivarola a negociar con Artigas en Purificación pero ésta queda en nada porque los porteños como mucho ofrecen la “independencia” de la Banda Oriental. A los pocos días de ésta reunión se desarrolla el Congreso de Oriente en el Arroyo de la China, afirmando las intenciones independentistas y federales –impensables una sin la otra, y defendidas con las armas desde las Instrucciones escritas de 1813- y buscando volver a negociar con BsAs, con la que se necesita contar en una confederación integral y ante la defensa de un posible contraataque imperial español del que se hablaba mucho.

BsAs siguió rechazando las propuestas federalistas y la guerra civil continuó a la par, o siendo parte de la guerra continental americana. Los gobiernos centrales siguieron proyectando monarquías, unitarismo, principado de las Provincias Unidas con príncipe y/o princesa extranjero y reprimiendo a los provincianos que no entendían ni entienden esos extraños conceptos de “patria” y de “independencia”.

LOS DEBATES EN 1816-1820 Y LA MITOLOGÍA MONÁRQUICA NAC Y POP:

El Congreso de Tucumán se dio en éste contexto y también fue parte de esa política hegemónica. Si uno lee detallada y críticamente una obra como la “Historia del Congreso de Tucumán” de Leoncio Gianello puede ver que uno de los pocos diputados que dio debates fuertes –y en minoría- al poder hegemónico en Tucumán fue el cordobés Miguel Del Corro, federalista que había estado antes en el Congreso de Oriente y que había sido parte de la comisión que ese congreso artiguista había enviado a renegociar a BsAs. El federal cordobés del Corro estuvo activo en los dos congresos por la independencia entonces y es una figura política histórica que merece destacarse en un balance luces, sombras y grises, que debe evitar simplismos e infantilismos pedagógicos. El propio Congreso Nacional –que denominamos Congreso de Tucumán” envió a Del Corro como mediador a Santa Fe, donde el poder porteño se había empantanado políticamente ante la lucha confederal artiguista. Santa Fe (en la Liga Federal) tenía designado un diputado, y Gianello dice que Artigas no hubiera tenido problemas en hacer la elección, pero BsAs no envió una misión de negociación exigida a la Banda Oriental que además sospechaba de algunos movimientos de barcos armados de BsAs. ¿Hubiera valido la pena enviar más diputados federales a Tucumán? ¿Se podía en medio de la doble guerra contra portugueses y directoriales? ¿En qué hubiera terminado?.

En la sesión secreta del 6 de Julio de 1816, el Congreso escucha al Belgrano monárquico y directorial, derrotado y desconocido por su tropa sublevada en Santa Fe, sin ninguna legitimidad política en ese contexto, proponer una monarquía designando a un Inca. Mal que les pese a los historiadores románticos, el inca pensado era Dionisio Yupanqui, un nativo políticamente correcto que había actuado militarmente al servicio de la corona española. Era la figura absurdamente pensada por el inoperante Belgrano como figura conciliatoria: monárquico políticamente correcto para el poder, inca para obtener la adhesión de los pueblos nativos que se necesitaban más que nunca como tropa. El propio Belgrano, tiempo después, y como lo comentó Eduardo Azcuy Ameghino, reconoció en una carta el oportunismo desopilante de su propuesta. Artigas antes le había dado instrucciones al Comandante Andresito –guaraní- que dispusiera la elección y envío de diputados indígenas al Congreso de Oriente. Era bastante más coherente y democrático.

En esa misma sesión, cuyo acta está documentado y puede consultarse en internet, Belgrano dijo que con el Rey Juan de Portugal no habría problemas, porque luchaba contra la “infección” del artiguismo. Los portugueses estaban invadiendo nuestra Provincia Oriental desde el Brasil y atacaron después todo el Litoral y Entre Ríos. Completa la intervención de Belgrano ese 6 de Julio debe ser impugnada históricamente por nosotros y declarada críticamente como infame.

CONSTA EN ACTA LA LUCHA CONTRA LA TRANSA Y LA TRAICIÓN:

El 9 de Julio –hoy bicentenario- y en medio de todas esas luchas y debates se declaró formalmente la independencia de España. A los pocos días, la discusión hizo que se agregara “y de toda dominación extranjera”, ante las sospechas de un acuerdo de la política del Directorio y del Congreso con los portugueses (que después encima se dió). Obviamente era el movimiento federal encabezado por Artigas el que expresaba públicamente esas sospechas fundadas. Obviamente que la declaración de Tucumán es una respuesta para contener el debate y la presión federal. Más claro y directo: evidentemente, la presión federal artiguista logró que se declare formalmente en Tucumán la independencia de todo poder extranjero.

El Acta del 9 de Julio de 1816 es producto y parte de un proceso de debates y luchas que venían y siguieron, antes y después –y en contra también- del Congreso. El movimiento federal siguió luchando por sus ideales. Ese Congreso Nacional en Tucumán, y después trasladado a BsAs, proyectó monarquías, intentó acordar con los portugueses invasores, redactó una Constitución unitaria y monárquica en 1819 –el Director Supremo Pueyrredón intentó negociar un principado francés- y al final fue derrotado por los federalistas en Cepeda en 1820.

El movimiento federal artiguista –representado contradictoriamente por Ramírez y López en 1820- puso fin a la traición del Congreso, cumpliendo y superando el propio Acta histórico que el Congreso había redactado y lamentablemente abandonado. Tanto escribe y dice la política oficial y después abandona…

Pero Artigas fue derrotado por los portugueses, y los porteños ganaron a Ramírez para otra política. Los patéticos y sintomáticos proyectos monárquicos fueron derrotados, pero el proyecto confederal revolucionario también. La política sistémica desarrollaría otras versiones, la lucha popular también.


Prof. Mauricio Castaldo – 21/2/2016
Sec.de Formación de Agmer María Grande
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Foro Artiguista Entrerriano


NOTAS:
(1)    Facundo Arce y Manuel Demonte Vitali, “Artigas, Heraldo del Federalismo Rioplatense”, citados por Leoncio Gianello, “Historia de Entre Ríos”, Paraná, 1951, p. 209.-
(2)    Cesar Blas Perez Colman, “Entre Ríos. 1810-1821”, en “Historia de la Nación Argentina” (dirigida por Ricardo Levene), Vol.IX, BsAs, El Ateneo, 1946, p.227.-
(3)    María Boché de Munita, encarcelada a los 16 años de edad por luchar, citada por Beatriz Bosch, “Historia de Entre Ríos”, BsAs, Plus Ultra, 1978, p.35 y 53.-
(4)    Leoncio Gianello, ob.cit, p.209, y C.B.Perez Colman, ob.cit, pp.227-228.-
(5)    F.Arce y D.Vitali, citados en Archivo Artigas, Director Juan Pivel Dovoto, Tomo XIV, pag 92 del tomo (pag 148 del doc en formato pdf), Montevideo, Monteverde y Cía, 1976. El Archivo Artigas puede consultarse casi en su totalidad en internet, hay un enlace directo en la página del Foro Artiguista Entrerriano, actividadentrerios.blogspot.com.ar.-
(6)    Leoncio Gianello, ob.cit, p.209.-
(7)    Filiberto Reula, “Historia de Entre Ríos” (Tomo I), Santa Fe, Castellví, 1971, p.131.-
(8)    Oscar R. Tavani Perez Colman, “Ramírez y Artigas. Una nueva interpretación”, Colón, ER, Birkat Elohym, 2007, p.87.-
(9)    C.B.Perez Colman, ob.cit, p.230.-
(10)Filiberto Reula, ob.cit, p.135.-
(11)B.Bosch, ob.cit, p.44.-
(12)Leoncio Gianello, “Historia del Congreso de Tucumán”, BsAs, Academia nacional de Historia, 1966, p.28.-